
Un pasajero propenso a los mareos o a las otitis recurrentes no elige su asiento al azar. El asiento influye en la comodidad auditiva durante todo el vuelo, y no solo por el espacio para las piernas. Variaciones de presión, humedad en cabina, proximidad a los motores: se pueden limitar los daños incluso antes de embarcar, siempre que se sepa lo que se busca en términos de la estructura del avión.
Zona de las alas y presión auricular: la ubicación que cambia las reglas del juego
La mayoría de las guías de viaje hablan de la zona a nivel de las alas para reducir las turbulencias. Lo que se sabe menos es que esta zona, cercana al centro de gravedad de la aeronave, es también donde las variaciones de presión que se sienten son más progresivas para el oído interno. Para los pasajeros propensos a las migrañas desencadenadas por los cambios de presión o a los mareos, este es el primer criterio de selección.
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Las personas que sufren de enfermedad de Ménière y dolor de oído en avión tienen todo el interés en apuntar a las filas centrales. Sentarse en la parte trasera de la aeronave, donde los movimientos se amplifican, expone más el oído interno y puede desencadenar una crisis de mareos en los perfiles sensibles.
En la práctica, se identifican las filas situadas entre las dos salidas de emergencia en los planos de cabina disponibles al momento de la reserva. En un avión de un solo pasillo tipo A320, esto generalmente corresponde a las filas cercanas al ala. En un vuelo de larga distancia, la zona útil es más amplia, pero el principio sigue siendo el mismo: apuntar al centro geométrico del avión.
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Humedad en cabina y trompa de Eustaquio: un vínculo subestimado
Se suele pensar que el dolor de oído en avión proviene únicamente del diferencial de presión durante el despegue y el aterrizaje. Sin embargo, el aire de la cabina juega un papel directo. La humedad relativa en cabina a menudo baja del 20 %, un nivel que seca las mucosas nasales en pocas horas de vuelo.
Las mucosas secas son una trompa de Eustaquio que funciona menos bien. Este pequeño canal conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta y normalmente se abre cuando se traga o se bosteza. Cuando los tejidos que lo rodean están deshidratados, la apertura se dificulta, y la presión queda atrapada detrás del tímpano.
Lo que se puede hacer antes y durante el vuelo
- Utilizar un spray nasal salino (suero fisiológico) aproximadamente una hora antes del embarque, y luego cada dos horas durante el vuelo, para mantener la hidratación de las mucosas
- Beber regularmente agua natural durante el vuelo, en pequeños sorbos, en lugar de un gran vaso durante la comida
- Evitar el alcohol y el café en cabina, que aceleran la deshidratación de los tejidos y agravan la sequedad nasal
Estos gestos no son nada espectaculares, pero actúan directamente sobre la capacidad de la trompa de Eustaquio para equilibrar la presión. En un vuelo de más de cuatro horas, la diferencia es notable.
Aterrizaje y barotraumatismo: por qué la bajada plantea más problemas
La fase crítica no es el despegue. Es el aterrizaje. Durante el ascenso, el aire sale naturalmente del oído medio hacia el exterior. Durante la bajada, debe entrar, y la trompa de Eustaquio ofrece más resistencia en esta dirección. Si está inflamada o congestionada, la presión exterior empuja el tímpano hacia adentro, provocando un dolor a veces violento.
Es en este momento cuando el riesgo de barotraumatismo del oído medio es más alto. Los viajeros resfriados o que sufren de sinusitis son los primeros afectados. La congestión nasal bloquea mecánicamente la trompa de Eustaquio, impidiendo cualquier regulación de presión.
Los gestos a aplicar desde el inicio de la bajada
La maniobra de Valsalva sigue siendo la técnica más conocida: se pinza la nariz, con la boca cerrada, y se sopla suavemente para forzar la apertura de la trompa. Funciona bien en adultos, pero debe repetirse varias veces durante la bajada, no esperar a que el dolor se instale.
Masticar un chicle o chupar un caramelo activa la deglución, que abre la trompa de Eustaquio de forma refleja. Comenzar a masticar diez minutos antes del aterrizaje anunciado, no en el momento en que los oídos se tapan.
Para los niños pequeños, dar el biberón o el chupete durante la bajada provoca una deglución regular. Los bebés no pueden realizar la maniobra de Valsalva, y sus trompas de Eustaquio, más cortas y horizontales, se obstruyen más fácilmente.

Viajeros ocasionales después de la pandemia: un perfil de riesgo aumentado
Desde la reanudación del tráfico aéreo post-Covid, los otorrinolaringólogos hospitalarios han notado un aumento de las consultas por barotraumatismo en viajeros ocasionales. Después de varios años sin volar, el oído pierde una forma de habituación a los cambios rápidos de presión.
A esto se suman vuelos más frecuentemente completos, donde cambiar de lugar en caso de incomodidad se vuelve casi imposible. Cuando no se ha volado en mucho tiempo, la elección del asiento al momento de la reserva cobra aún más importancia.
Tapones con filtro o tapones clásicos
Los tapones para los oídos con filtro cerámico o válvula (tipo “tapones avión”) ralentizan la velocidad a la que la presión alcanza el tímpano. No eliminan el diferencial, pero lo distribuyen en el tiempo, lo que le da a la trompa de Eustaquio el tiempo para compensar. Las opiniones varían sobre este punto según la morfología del conducto auditivo, pero siguen siendo una opción simple para probar.
Los tapones de espuma clásicos, por su parte, atenúan el ruido pero no tienen ningún efecto sobre la regulación de presión. No confundir aislamiento sonoro con protección contra el barotraumatismo.
- Tapones con filtro (tipo EarPlanes o Alpine FlyFit): diseñados para regular la presión, deben insertarse antes del despegue y retirarse después del aterrizaje completo
- Tapones de espuma: útiles para el confort sonoro y el sueño, sin efecto sobre la presión auricular
- Tapones de cera: buena estanqueidad para el descanso, pero con la misma limitación que la espuma frente a las variaciones de presión
Elegir su lugar a nivel de las alas, mantener sus mucosas hidratadas y anticipar la bajada con los gestos correctos cubre la esencia del problema. El resto depende del perfil médico de cada uno: en caso de otitis en curso o patología ORL crónica, un consejo médico antes del vuelo sigue siendo la precaución más fiable.